El hombre en busca de sentido 【resumen y personajes】

El libro fue escrito por Viktor Frankl, quien por mucho tiempo, estuvo prisionero en los desalmados campos de concentración de la antigua Alemania nazi. Nos cuenta la crueldad con la que los soldados de las SS maltrataban a los prisioneros y a su vez explica como influían los campo de concentración en la mente del prisionero.


¿Cómo Frankl pudo  aceptar  todo lo había perdido, Todo lo que había visto destruir, todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto de morir, cómo puedo aceptar que la vida fuera digna de ser vivida?.

El hombre en busca de sentido es un libro en donde nos relata experiencias vividas por  Viktor Frankl, una historia de un campo de concentración vista desde dentro.

Personajes de El hombre en busca de sentido

Viktor Frankl

Autor del libro. Nos relata su experiencia en los campos de concentración y su búsqueda del sentido.

Resumen de El hombre en busca de sentido

Viktor E. Frankl fue catedrático de Neurología y Psiquiatría en la Universidad de Viena, centro en el que había cursado medicina especializándose en neurología y psiquiatría. Trabajó en uno de los pocos hospitales vieneses que admitían judíos durante la ocupación nazi y en 1941 fue deportado a un campo de concentración

En el campo de concentración existían 2 tipos de prisioneros: el prisionero corriente, que sufría los trabajos más duros y desalmados y por otro lado los prisioneros denominados “capos” los cuales poseían privilegios.  Estos capos a menudo trataban peor a los prisioneros que los mismísimos  soldados.

Frankl nos relata que cuando los prisioneros terminaban los trabajos duros, recibían, a veces, una recompensa en forma de cupón, tal cupón se podía canjear por una docena de cigarrillos o bien raciones extras de sopa. La mayoría de prisioneros decidan usar los cupones en raciones de sopa, gracias a ello se podía distinguir cuando un prisionero ya no tenía las ganas de vivir y usaba los cupones  en cigarrillos para ellos era “disfrutar” sus últimos días de vida.

Frank divide la vida en el campo en tres fases:

Fase I – El internamiento en el campo

Al momento de la desinfección, donde les quitaron todo los objetos que en ese entonces llevaban. Frank perdió un manuscrito que tenía un gran valor, les afeitaron todo el cuerpo y les dieron una barra de jabón. A partir de ese día lo único con lo que se quedaron aquellos prisioneros fue su propia existencia. Después de la ducha, sabían que nada tenían que perder así que se pusieron a bromear entre ellos mismo, con un humor macabro. Además del humor, una sensación se apodero de ellos: la inquietud de saber que pasará.

Cada día la era más probable que aquellos prisioneros murieran a que salieran libres de aquel lugar, desesperados, habitan en ellos el pensamiento de suicidarse o “lanzarse contra la alambrada”. Seguidamente un prisionero  salió de su barracón a pesar de que estaba prohibió y les dio unos consejos, como el de tener una apariencia joven, sana y fuerte. Puesto que a los que parecían enfermos eran los que más probablemente fueran derechos a la cámara de gas. A estos se les llamaban musulmanes.

Fase II – La vida en el campo

A todos los prisioneros los invadió una especie de muerte emocional, desparecen sus sentimientos ante la visión de cosas fúnebres que ocurren todos los días (como la vez en que un niño se le congelan los dedeos y con un tenaza trata de arrancárselos), hasta que esas escenas se hacen habituales y se acostumbraban a ellas.

Las cosas más deseadas de los prisioneros eran: un baño caliente, cigarrillos, comida, etc. se hacían en sus suelos. En una noche, un amigo prisionero estaba teniendo una pesadilla, entonces Frankl  decidió despertarlo. Pero al final lo dejó porque por muy horrible que fuera la pesadilla siempre sería mejor una pesadilla, que la propia realidad en el campo.

Para aliviar el sufrimiento de los prisioneros se reunían y creaban una especie de terapias de grupo basadas en humor. Se parodiaba todo aquello que había en el campo y por muy horrible que fuera siempre se reían de ello.

Unas de las cosas  anheladas por Frank era la soledad. Puesto que vivía con muchos prisioneros, no tenía ocasión de estar a solo consigo mismo. Frankl encontró un lugar destinado a ello cuando lo trasladaron a un campo de reposo.

Los prisioneros tenían miedo tomar cualquier tipo de decisión y deseaban que el destino lo hiciera por ellos. Este querer evitar el compromiso se hacía más patente cuando el prisionero debía decidir entre escaparse o no escaparse del campo. Frankl junto con otro compañero tuvo oportunidad de escapar en un momento, pero por algunas dificultades no pudo.

Fase III – Después de la liberación

Después de años de sufrimiento, de trabajo, Frank fue liberado, aunque parezca extraño, no se sentía feliz. En el campo había perdido un sentimiento llamado felicidad.  Aunque se repetían entre ellos “¡somos libres!”, esa palabra carecía de sentido para ellos.

Frank al llegar a su hogar tuvo un sentimiento que lo hizo sufrir aún más de lo que vivió en el campo y ese sentimiento era la desilusión. Desilusión de no poder ver aquello por lo que había mantenido la esperanza durante tanto tiempo, ya no estaba allí

Sin embargo para todos lo liberados llegó el día que todo dolor y sufrimiento tanto mental como físico habían llegado a su fin. Ya no había nada que temer excepto -según Frankl- a Dios.

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